Análisis Assassin’s Creed: Origins


Hacía mucho que no analizaba un Assassin’s Creed. Lo sé, principalmente por que hacía mucho tiempo también que no disfrutaba de ninguna entrega. Si, es algo que deberíais de saber, si las notas de mis análisis son siempre bastante generosas, se debe al hecho que a diferencia de las web profesionales, aquí tan sólo realizo los análisis de los juegos que me provocan el suficiente ánimo como para ser analizados. Por suerte, y he de reconocer que de forma asombrosa, Assassin’s Creed: Origins me ha ofrecido ese estimulo necesario, y ha supuesto mi reconciliación con la saga. Un dulce punto de infexión que me invita a mirar al futuro de la saga con otros ojos.

Desde que la saga naciera, en 2016 ha sido el único año en esta última década en la que no hemos disfrutado de una nueva entrega de Assassin’s Creed. Tras disfrutar en la medida de la posible de aquel polémico Unity, la verdad es que las ganas y el interés de disfrutar de la anterior entrega con Syndicate fueron inexistentes. Un juego al que estoy seguro que debería de darle una segunda oportunidad. He de admitir, que ni si quiera fui capaz de terminarme Assassin’s Creed: Syndicate. Tantas entregas sucesivas hicieron desaparecer en mi la sorpresa y las ganas por una saga que hasta hace relativamente poco tiempo, me entusiasmaba. Es más, la llegada de Assassin’s Creed: Origins no me emocionaba, ni siquiera tras ver lo bien que lucía el antiguo Egipto ni por los importantes cambios que Ubisoft prometía para esta nueva entrega. Este último punto me había parecido escucharlo tantas otras veces, que sinceramente no esperaba grandes revoluciones. Y ojo, Assassin’s Creed: Origins está lejos de significar una innovación revolucionaria más allá de lo que habría que pedirle como mínimo a cualquier nueva entrega en una saga asentada ya hace años en el mundo de los videojuegos. Sin embargo, es un placer poder cambiar de idea cuando te pones delante de un juego con las suficientes bondades como para echar por tierra gran parte de tus prejuicios. Tanto si te gusta la saga como si te sientes un mero espectador esperando a leer algo que termine por convencerte para poder comprarlo, o descartar este título para siempre, podéis haceros una ligera idea con este análisis.

Conoce el verdadero origen de todo

Tal y como su nombre indica, Assassin’s Creed: Origins nos trae el origen argumental de la trama creada por el equipo francés, y no podemos negar, que un viaje tan atrás en el tiempo me ha sorprendido teniendo en cuenta que las últimas entregas de la saga apostaban por momentos históricos cada vez más cercanos al actual. Sin embargo Ubisoft ha querido apostar por una de las ambientaciones que más interés provocaba entre los fans. El antiguo, mágico y misterioso Egipto. Una ambientación colosalmente ambiciosa que el estudio ha sabido hacer llegar a este Origins de forma más que acertada. Egipto es enorme. El extenso mapa alberga infinidad de secretos, desiertos de una inmensidad sobrecogedora, bellas ciudades como Alejandría llena de posibilidades, habitantes, comercio… Todo lo representado en el juego está realizado con mimo y detalle. Nada se encuentra fuera de juego en Assassin’s Creed: Origins, y si bien es cierto que la representación de los mundos mostrados en esta saga siempre han tenido un nivel espectacular fuera de toda duda, en Origins todo va un paso más allá. El tamaño del mundo abierto de esta nueva entrega a mi me ha dejado totalmente sorprendido, y todo en él está estudiado hasta el último detalle. Por ejemplo, pese a la inmensidad de los desiertos, todos ellos tienen una personalidad propia en el diseño. Además, si bien es cierto que la sensación de vacío es necesaria en estos lugares, ninguno de ellos se siente descuidado y podemos encontrar pequeños poblados, nómadas, secretos o tumbas que invitan a explorarlos. Si lo que os gusta son las zonas verdes de vegetación densa, no os preocupéis ya que son muy numerosas también en Assassin’s Creed: Origins, donde además encontraremos muchos de los animales más útiles a la hora de poder conseguir materiales de creación como los cocodrilos o hipopótamos. Todas las ubicaciones que podemos encontrar en el título nos ofrecerán un montón de funciones que podremos ir completando. Lo más asombroso, es que tras 40 horas de juego aún me quedaban zonas sin descubrir, y partes de escenario por visitar. Un resultado imponente en este sentido.

 

Además de la magnifica representación de Egipto, hay varios aspectos que he de reconocer que para mi han significado cambios sobradamente acertados. El nuevo componente RPG que le han querido otorgar al juego no es demasiado profundo, pero si que añade cosas realmente atractivas. El sistema de combate ha sido rediseñado en profundidad, y actualmente ofrece una experiencia jugable totalmente diferente a la de entregas previas, más cercano a lo que podemos disfrutar en títulos como For Honor e incluso con algunos rasgos característicos de la saga Souls. A título personal, es cierto que para mi no tienen tanto parecido con el sistema de Dark Souls como algunos comentan. Desde luego la nueva entrega de Ubisoft no condena ni castiga tanto el fallo como ocurre en las obras de From Software, pero si que es cierto que ahora es una mecánica bastante más exigente. Además, confiere de muchas posibilidades, y una renovada riqueza jugable pudiendo cambiar de ataque de corto alcance, media y larga distancia con gran rapidez, otorgando una agilidad frenética inusitada en la saga hasta ahora. Tendremos que meditar bien a que tipo de enemigos nos enfrentamos si no queremos terminar de forma irremediable “desincronizados”. Para ello, los nuevos elementos RPG nos hacen ver en base a una numeración sobre los enemigos, que tipo de nivel tienen. Aquellos que tengan una diferencia respecto a nosotros de 3 niveles mayor, tendrán la numeración en rojo, dejando evidente que son enemigos a los que tendremos que medirnos con mayor cautela. Para los que aún cuenten con un nivel considerablemente mayor al de nuestro personaje en ese momento, el nivel se representará con un símbolo de una calavera, lo que nos asegura con mucha probabilidad la muerte de nuestro personaje si decidimos enfrentarnos a dicho enemigo.

Además, que nadie se lleve a equivoco, los niveles cumplen bien con su cometido, y Ubisoft se ha asegurado de que el jugador no deje gran contenido secundario en el olvido. Según vayamos avanzando en la historia principal, tendremos la necesidad de realizar numerosas misiones secundarias para ir subiendo de nivel a Bayek. Esto tiene grandes aspectos positivos para el jugador. Primero, por que alarga la vida del juego de forma considerable. No deja de ser inútil que intentemos superar una misión de la trama principal cuyo nivel es demasiado elevado en comparación al nuestro, no seremos capaces. No os preocupéis por ello, pues las misiones secundarias están realizamos al igual que el resto de contenidos con gran mimo. El elevado número de ellas es obvio que nos dejará algunas más memorables y otras más aburridas e insignificantes, pero teniendo en cuenta que el título cuenta con más de 130 misiones secundarias, es totalmente normal que algunas no estén a la altura del resto. Aunque a veces mucha gente me critique por ver el lado buenos de las cosas con mayor facilidad, es innegable que el cometido realizado por la compañía para otorgar de interés a tal cantidad de misiones secundarias, ha sido un trabajo titánico. Si, entre tantas misiones, hay algunas que se repiten o que nos proponen desafíos demasiado genéricos, pero además de estas, hay algunas misiones secundarias que cuentan con su propio arco argumental, tanto de forma independiente, como algunas que casan por diferentes motivos con la trama principal que mueve a Bayek. No es la primera vez en ese sentido en la que hemos notado la bases fundadas por el gran The Witcher 3: Wild Hunt, y es que en Horizon: Zero Dawn también me sorprendí disfrutando de unas muy trabajadas misiones secundarias que además ampliaban de forma muy acertada la trama narrativa de la historia principal, algo que ocurre también en este Assassin’s Creed: Origins.


En el resto de apartados, muchos aspectos reconocibles de anteriores entregas. Esta vez los diferentes coleccionables se han convertido en “ubicaciones” por descubrir. De los eventos secundarios a destacar están las zonas enemigas fuertemente vigiladas, en las que tendremos que asesinar a los líderes de cada fortaleza y conseguir los tesoros que guardan entre estos muros. Algo a lo que Senu, nuestra águila, nos ayudará a conseguir marcando los diferentes objetivos mientras surca el cielo. Por otro lado, se encuentran las tumbas repartidas por todo el mapa, que recuerdan en gran medida a las que ofrece Rise Of The Tomb Raider. A decir verdas, las del título de Crystal Dynamics son más humildes en tamaño, pero están algo más trabajadas en general y ofrecen algo más de exigencia por parte del jugador para poder superarlas. Las que encontramos en Assassin’s Creed: Origins por contra, son mayores en tamaño, pero excesivamente fáciles de completar incluso por aquellos jugadores menos resolutivos. Por lo demás, y como ya es habitual en la saga, hay que valorar de forma positiva el gran contenido secundario disponible del título. Si bien la trama principal puede durar unas 40 horas si nos la proponemos como algo prioritario, el resto de contenido endgame consiguen fácilmente duplicarlas, amen de los objetivos temporales que Ubisoft está implementando con los eventos de “pruebas de los dioses”.

Algo que también nos trae el recuerdo de la última aventura protagonizada por Lara Croft, es el árbol de habilidades que tiene disponible Bayek, y que aumenta ese toque roleroDividido en tres categorías diferentes, guerrero, cazador y vidente. Cada vez que subamos de nivel adquiriremos un punto de habilidad que podremos usar para desbloquear las destrezas disponibles. El juego sabe picar al jugador, y es que con tan sólo echar un vistazo a las capacidades que puede llegar a dominar nuestro personaje, sentiremos la necesidad de ir ascendiendo y conseguir las más interesantes. No es una novedad, Assassin’s Creed siempre ha sido una saga que ha sido una amalgama de grandes ideas que ha cogido prestado en la mayoría de ocasiones por otras sagas de la propia compañía. Si ya hemos comentado que el sistema de combate de For Honor deja sentirse, hay otras referencias más, mecánicas jugables como la caza que funcionan a la perfección en sagas como Far Cry. En Origins debutan las posibilidades que ofrece el diferente equipo con el que podemos dotar a Bayek, y que la compañía ya utilizó hace no demasiado en The Division. Su representación tan de moda en otros juegos en los que podemos dividir la importancia de las diferentes armas y equipo defensivo según el color o las habilidades pasivas que estás pueden ofrecernos, están ahora también en Assassin’s Creed: Origins. Una forma más de incitar al usuario a realizar diferentes objetivos con la finalidad de conseguir equipo cada vez mejor y más poderoso.

A decir verdad hay pocos puntos negativos que reprochar a esta nueva entrega. Incluso en lo referente del acabado y optimización del título, que la saga ya acarrea como san benito (no sin razón).  Assassin’s Creed: Origins es un título que ha salido al mercado realmente bien acabado. Sin problemas de importancia y sin bugs de consideración, siempre y cuando entendamos dada la magnitud de este tipo de juegos, los problemas que suelen adolecer. Eso tampoco significa que no haya recibido a día de hoy ya unos cuantos parches con los que corregir numerosos errores y problemas. A título personal, tan sólo he sufrido la aparición de unas piedras que flotan en el aire en un sitio concreto en el gigante mapa del juego.

La música rinde a un nivel muy bueno, con partituras muy variada. El apartado sonoro en general alcanza una cota sobresaliente. Mención especial a un doblaje a nuestro idioma marca de la casa que destaca con las voces de los protagonistas, en especial el de Bayek. Sin embargo y más teniendo en cuento el buen nivel que raya el doblaje a nuestro idioma, no podemos obviar el poco acertado casting realizado para el personaje de Cleopatra, que recae en la actriz Clara Lago más enfocado a aprovechar su imagen como reclamo comercial, que por su profesionalidad y buen hacer en estos menesteres. Una auténtica pena, que incluso empaña un poco el resultado final al tratarse de uno de los personajes secundarios más importantes dentro de la trama argumental.

 

Referente a la trama argumental es donde menos puntos brillantes podemos encontrar. Por suerte para mi vuelven a cobrar algo de importancia los sucesos que ocurren en el presente, donde por primera vez en años regresa de un modo en el que muchos lo esperábamos. Se nos presenta a Layla, una trabajadora de Abstergo que estudia junto con su Animus portátil el originen de la orden de los Asesinos. Aunque Layla no consigue hacernos empatizar con ella al nivel que alcanzó Desmond Miles, si que significa una mejora sustancial respecto a lo que llevamos disfrutando en las últimas entregas. Con respecto a lo que verdaderamente importa, que es la historia de Bayek y todo el origen de donde nace la orden de los asesinos, el juego comienza con una narrativa bastante atractiva que por desgracia pierde algo de fuerza e interés mientras se avanza en ella. Reconozco que Bayek como protagonista me ha gustado mucho, pese a que muchos no estarán de acuerdo conmigo, para mi es uno de los personajes principales más interesantes y atractivos que la saga me ha dado la posibilidad de disfrutar. Junto a Aya, tenemos un dúo estelar lo suficientemente seductor como para otorgar algo de interés a la trama cundo esta más flojea. Comenzamos con una ansia de venganza personal de nuestro personaje por una importante pérdida. Pasamos a ser testigos de la pasión con su mujer Aya, y como la relación de ambos sufre altibajos por una red de conspiraciones que sufren las altas esferas del poder en Egipto por el que su mujer se desvive al creer firmemente en la imagen de la propia Cleopatra. Si bien es cierto que al final la narrativa recupera interés, no podemos negar que su forma de desarrollarse es algo confusa y poco acertada en ocasiones. Pese a ello, hay giros interesantes, y algunas sorpresas inesperadas que si bien no hacen que el resultado mejore demasiado evitan el desastre.

En lo técnico, es una auténtica proeza visual. Egipto está recreada como ya hemos comentado de forma magistral, y es un placer para los sentidos recorres el inmenso mapeado de Assassin’s Creed: Origins mientras galopamos a caballo. Las pirámides, los colosales desiertos, la belleza de las ciudades, el impresionante mar. Todo está representado con unos efectos y un acabado gráfico a la altura de las expectativas. Subir a una pirámide en Giza y comprobar la distancia de dibujado nos dejará sorprendidos. Hay pequeños pero importantes detalles que podían ser mejores, sobre todo viendo los buenos resultados que han conseguido títulos como Horizon: Zero Dawn en ese sentido. Si bien Bayek, Aya y los NPCs más importantes tienen un diseño realmente bueno, hay otros personajes secundarios que parecen más sacados de algún juego de anteriores generaciones. El resultado en general a pesar de todo sigue siendo apabullante.

Por todo esto, no me queda otra alternativa que agradecer esta grata e inesperada sorpresa que me ha hecho disfrutar Ubisoft. A poco que te gusten las aventuras de mundo abierto, no seas idioti, y hazte el favor de disfruar de esta joya llamada Assassin’s Creed: Origins.

Veredicto

Gráficos - 9
Jugabilidad - 8.8
Duración - 9.2
Sonido - 8.5
Diversión - 9

8.9

Muy bueno

Assassin’s Creed Origins se ha convertido en una de las mejores aventuras de este 2017. El descanso le ha sentado bien a la saga, dando forma a la mejor entrega que hemos podido disfrutar en años. Grandes mejoras que hacen que podamos mirar al futuro de la saga con más esperanza de las que teníamos hace dos años. Más de lo mismo pero está vez con las suficientes novedades y encima en la dirección correcta.

+ La magistral representación de Egipto

+ Las nuevas mecánicas RPG

+ Gráficamente apabullante

+ El nuevo y rediseñado sistema de combate

+ Largo y muy variado

+ A título personal me ha gustado mucho Bayek, y más con su traje toalla XD

- La posibilidades del presente mejora enteros, pero no consigue entusiasmar

- La trama es algo irregular

- Que las compañías opten por caras conocidas como Clara Lago que hace perder puntos a un gran doblaje

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Acerca de Urko

Urko

Alumno y Prefecto de la casa Hufflepuff del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Simpatizante de la casa Stark y tributo del distrito 4. Mi elemento es el agua, y por ello, formo parte de Erudición. Próximo estudiante de la Escuela Xavier para Jóvenes Talentos. Seriéfilo, cinéfilo y amante de los videojuegos.

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