Analizamos The Legend of Zelda: Breath of the Wild

Se que ha salido hace tiempo, lo sé, pero no todos tenemos la suerte de recibir los juegos antes de que estos se pongan a la venta, y mucho menos de dedicarles las muchas horas que son necesarias para valorar de forma correcta una obra tan grande como la que nos ocupa en esta entrada.

Sin embargo, tras haber disfrutado de muchas de sus bondades dedicándole horas por doquier a la primera gran joya de Nintendo Switch, por fin me siento con pleno poder para valorarlo como es debido, siempre teniendo en cuenta, que este análisis, al igual que el resto de los que realizo, no deja de ser más una opinión subjetiva que otra cosa, y además, no tengo ninguna pretensión de que deje de ser así sinceramente.

Novato en la saga como soy, nunca he sentido especial atracción por Zelda. El haber sido siempre usuario de SEGA en la época en la que Nintendo y esta copaban el mercado ha hecho que yo creciera con Sonic en vez de Mario, y los juegos del fontanero más famoso de los videojuegos no es a lo único que tuve que renunciar hasta que no tuve independencia económica. La primera consola que tuve de sobremesa de Nintendo, fue GameCube, y en ella no disfruté de los títulos que para esta consola llegaron sobre la saga de la que hoy hablamos. La vida está llena de pequeños errores, y se que este es uno más en mi larga lista de pecados como jugador de videojuegos, aunque no siempre es tarde, y ahora, me he resarcido con Nintendo Switch y este magnifico, épico y mágico The Legend of Zelda: Breath of the Wild, mi primer Zelda.

Seguro que más de uno os llevaréis las manos a la cabeza. ¿Primer Zelda con 32 años? ¿En serio? ¿Pero este tío donde ha vivido? Después de que me apaleéis con vuestra mente comencemos con este análisis para valorar el que es posiblemente el proyecto más ambicioso de Nintendo en años, que ha dado forma a un título que alcanza un nuevo nivel en el mundo de los videojuegos. Descubramos juntos por qué.

A un nuevo nivel en los mundos abiertos


Reconozco (y se que al igual que yo, muchos pensaron lo mismo) que cuando lo vi por primera vez no me entusiasmo. El estilo gráfico y el diseño artístico prometían ser majestuosos, pero… ¿un Zelda adentrándose sin miedos en un mundo abierto? No son pocos los títulos de este tipo que he podido disfrutar, y sin duda en la actual generación de consolas se están ofreciendo algunos de los mundos abiertos más impresionantes de cuantos han existido. The Witcher 3, Grand Thef Auto 5, Fallout 4, Metal Gear Solid V… todos ellos luchan por ofrecer detalles y novedades en sus bastos universos, y de echo, gran parte de ellos consiguen sorprendernos en numerosas ocasiones. El reciente Horizon: Zero Dawn incluso nos ha ofrecido un rico mundo abierto que no estamos acostumbrados a ver de forma tan cuidada, y luego, está el de este Zelda. Un complejo mundo cuidado y mimado hasta tal punto que cualquiera pensaría que es enfermizo. Es como una gran caja que nos deparará innumerables detalles de maestría, y que no dejará de sorprender al jugador aún cuando lleve más de 70 horas de juego a sus espaldas. Si hay un significado de libertad en un videojuego representado por algún lanzamiento en estos últimos años, es el que impone y con fuerza este Breath of the Wild, que ofrece al jugador una libertad inusitada desde el comienzo del juego, y donde tras una introducción que suponen entre una o dos horas de juego, nos encontramos con un mapa realmente enorme dispuesto a ser descubierto. No importa el orden, no tenemos un camino prefijado, y el título no nos impone en ningún momento un orden en el que debamos seguir nuestro camino. Lo que nos espera entonces son horas y horas de exploración, combates, puzzles, y disfrutar de una trama narrativa que sin ser algo extraordinaria, cumple y muy bien su cometido, evitando además el error que podría haber cometido Nintendo al otorgar al jugador de tanta libertad e ir avanzando en la trama principal en un orden improvisado. Una estructura totalmente abierta que nos invitará a superar las diferentes regiones y misiones principales en el orden que queramos, y que no castiga al jugador para que sea de otra forma. Libertad 100% que nos otorgará una sensación de descubrimiento magistral y continua.

Uno de los puntos que más disfrutaremos de este Zelda, es sin duda ese exquisito mundo abierto, que nos invitará a recorrer y descubrir todos sus secretos. Seguramente muchos no vayamos a descubrir todos los que esconde nunca, y es que la cantidad de detalles y secretos que Nintendo ha incluido en la obra, os prometo que es totalmente sobrecogedora. Todo lo que alcance nuestra vista puede ser explorado. Olvídate de muros que no se puedan alcanzar, montañas que creas que no se pueden escalar, o desfiladeros que no puedas sobrevolar. El mapeado de esta obra está tan lleno de contenidos y detalles que a pesar de ello, tampoco cae en el error de otros como puede ser el caso de FF XV, donde en ocasiones parece que estamos en un desierto, un mapa muy amplio carente de vida o ubicaciones de interés. No, el mundo de Zelda es un mundo vivo, en constante evolución que vibra a cada paso que damos y que nos pega una bofetada por sorpresa cada poco tiempo con detalles que aunque en ocasiones resulten lógicos, no dejan de sorprender. Además, la variedad de escenarios es brutal, y es otro de los aspectos que nos sorprenderá en numerosas ocasiones.

Numerosos poblados que visitar, bases y campamentos enemigos, animales salvajes, postas de caballos, mercaderes, e incluso NPCs que encontraremos hasta en las zonas más insospechadas de esta gran aventura. Nintendo puede estar orgullosa de la forma en la que ha sumergido a la saga en el subgénero de los mundos abiertos, pues lo ha hecho con uno de los mejores representantes de cuantos existen.

Sin embargo, The Legend of Zelda: Breath of the Wild esconde muchas más sorpresas bajo el imponente mundo abierto que nos ofrece, y es que a fin de cuentas, en conjunto, no sería más que uno de tantos otros puntos que hace que la aventura y el videojuego sean una obra de arte. Misiones secundarias, coleccionables, un constante farmeo y crafteo con cientos de objetos que podremos ir recolectando, y que se convierte e una mecánica exageradamente adictiva, o esa reinvención de las mazmorras más clásicas de los RPG reconvertidas aquí en santuarios que en su interior esconden una prueba que una vez superada, nos recompensará con símbolos de valía que podremos intercambiar por un mayor número de corazones que nos harán más resistentes a los ataques enemigos, o nuevos contenedores de vigor con los que beneficiarnos de una mayor durabilidad para escalar, correr, planear, nadar o cualquier acción que suponga un esfuerzo físico por parte de Link. El juego rompe con algunas normas establecidas en la mayoría de juegos del género, como el nivel del personaje, inexistente en este Zelda. Link irá haciéndose más fuerte a medida que vaya completando los diferentes santuarios y obteniendo de ellos el beneficio comentado. Cuanto más preparado estemos, podremos explorar zonas que de otra forma se nos antojarían excesivamente difíciles, por eso, y aunque no es obligatorio, el explorar bien el universo que nos rodea e ir descubriendo sus secretos, hará que cada vez estemos más preparados para cumplir nuestro destino.

 
El título además, y pese a que muchos puedan ponerlo en duda, es una auténtica bestia en el apartado técnico. La belleza de todos sus escenarios junto al impoluto trabajo en el diseño artístico hace que The Legend of Zelda: Breath of the Wild sea uno de los títulos más impresionantes visualmente de la actual generación. Está claro que su estilo se aleja del realismo de otros grandes títulos como Horizon: Zero Dawn, pero esto no hace que la obra de Nintendo sea peor. Es más, el juego tiene algunos aspectos que dejan en ridículo a los mayores portentos gráficos de cualquier plataforma. Por ejemplo, un sistema de físicas realmente cuidado. El fuego, el viento o la electricidad actúan con un realismo absoluto, la hierba se quema a nuestro paso si vamos equipados con una antorcha o cualquier arma que tenga fuego. Y si nuestra equipación y armas atraen los rayos de una tormenta… ¿por que no probar a usar el imán sobre un arma y acercarla a los enemigos de alrededor? El resultado es el que esperas, y como ese ejemplo, muchos más que seguro se os ocurren mientras jugáis. Por supuesto, en este aspecto el título también tiene algunas sombras, posiblemente limitadas por la potencia del hardware de Nintendo Switch. Algunas zonas con demasiada niebla, una distancia de dibujado que podía haber sido mayor, algo de popping y caídas de frame bastante notorias en ciertas partes sobre todo si jugamos en el dock en su versión domestica. El juego rinde mejor cuando jugamos en la versión portátil, pero no deja de ser una delicia para la vista en ambas posibilidades, y os aseguro que en conjunto el juego es visualmente impactante en gran parte, gracias a su ya comentando diseño artístico que nos dejará estampas realmente impresionantes y bonitas, sobre todo cuando se beneficia con ese gran ciclo día/noche que nos regalará algunos atardeceres y amaneceres dignas de la mejor de las postales. Llanuras, bosques, ruinas, desiertos que nos dejarán boquiabiertos por su belleza. Recorrer Hyrule y conocer cada uno de sus miles de rincones es un auténtico placer para los sentidos.

A nivel sonoro el adjetivo está claro: minimalismo por doquier. Sin embargo, el apartado sonoro es conocedor en todo momento de cómo y cuándo hacer acto de presencia. En un mundo abierto como el que nos acompaña en este título, el silencio es actor principal en gran parte de la aventura, donde el verdadero protagonista se lo lleva el propio  sonido de la naturaleza. El entorno es el galán principal, pero eso no quita que a veces suenen partituras mientras galopamos a lomos de nuestras monturas, cuando llegamos a una zona desconocida hasta ese preciso momento, o cuando nos enfrentamos a alguno de los temibles jefes. El trabajo realizado entre Manaka Kataoka y Ryo Nagamatsu está a un nivel fuera de toda duda. Si además, tenemos en cuenta que las voces están dobladas al castellano con una elección en el casting totalmente ejemplar, tenemos otro de los puntos más cuidados de la obra. 

 
Si nuestra intención es tan sólo avanzar en la trama narrativa del juego sin dedicarle tiempo a todo el contenido secundario del título (menudo error cometeríamos XD), la obra puede depararnos entre unas 30-50 horas de juego. Sin embargo, a poco que queramos completar alguno de sus 120 santuarios, misiones secundarias o algunas pruebas heróicas que abundan por todo Hyrule, el juego nos ofrecerá con total seguridad más de 100 horas de diversión. Diversión en mayúsculas además, ya que el juego es tremendamente variado en todo momento. Puede que alguno de los santuarios se parezcan entre si, pero son los menos, y cada uno de ellos intenta aportar diferencias respecto al resto. Todo un logro si tenemos en cuenta la cantidad de ellos que hay repartidos por todo el mapa. Quizás pueden resultar algo decepcionantes para todos los que disfrutan de las mazmorras más clásicas de este tipo de juegos, pero incluso para este tipo de jugadores, y para quienes anhelan esas míticas mazmorras, The Legend of Zelda: Breath of the Wild guarda sorpresas. Sin olvidarnos del sistema de combate, que aunque sencillo, es terriblemente divertido. Como ya hemos comentado lineas arriba, no existen los niveles en el juego, pero las armas que vamos consiguiendo repartidas por el mundo son las que marcarán nuestro avance en las zonas más complicadas. Además, estas se rompen con el uso, por lo que tendremos que reservar las más poderosas con el objetivo de hacer frente a los enemigos más temibles y usar con el resto las armas más comunes.

¿Qué es lo que merece que un juego sea puntuado con un 10? ¿Como valorar la perfección en una obra de esta magnitud? No lo sé, sinceramente, y al igual que los títulos que he jugado con anterioridad, yo no diría que este Zelda: Breath of the Wild sea un juego perfecto, pero desde luego, si que está cerca de serlo, y es sin duda uno de los mejores juegos que he tenido oportunidad de disfrutar desde que tengo el placer de disfrutar de este hobby que amo con tanta fuerza. Pese a sus pequeños fallos, son tantas las bondades y puntos positivos con los que cuenta esta obra que no podemos hacer otra cosa que reconocer que en cuanto a videojuegos, este The Legend of Zelda: Breath of the Wild está a un nivel que muy pocos videojuegos sueñan con alcanzar. Un juego llamado a hacer historia y dejar una notable marca entre los mejores juegos que se han creado jamás.

Hay dos juegos que me han marcado especialmente durante esta generación de consolas. El primero fue BloodBorne, un juego que me hizo restar horas de sueño a mis noches, con el que soñaba despierto y el cual no podía sacar de mi pensamiento en gran parte del día, deseando que las horas de trabajo pasaran más rápido de lo habitual con la ilusión de adentrarme rápidamente una vez más, en el mundo de Yharnam. Ahora, Zelda: Breath of the Wild ha tomado su relevo con una virulencia puede que incluso mayor si cabe.

Si, puede que The Legend of Zelda: Breath of the Wild haya sido mi primer y tardío acercamiento a una saga mágica e indispensable. Una saga de disfrute obligado para todos los amantes de los videojuegos. Pese a ello, ahora sé, con total certeza que aunque este Zelda haya sido el primero, no será el último.

Gracias Nintendo

Veredicto

Gráficos - 9.5
Jugabilidad - 10
Duración - 10
Sonido - 9.7
Diversión - 10

9.8

Obra Maestra

Monolith Soft y los chicos de Nintendo han creado con The Legend of Zelda: Breath of the Wild uno de los videojuegos más impresionantes de los últimos años. ¿Es este juego un motivo suficiente para hacerse con Nintendo Switch pese a contar por ahora con un catalogo reducido? Rotundamente SI, y más después de ver los próximos y prometedores lanzamientos que están por llegar.

+ Diseño artístico magestuoso y sobrecogedor

+ Uno de los mundos abiertos más impresionantes y vivos de cuantos he podido disfrutar

+ Un doblaje de película

+ Cientos de detalles que sorprenden

+ Impresionante sensación de descubrimiento continua

+ Farmeo y crafteo tremendamente adictivo

+ Largo, variado y divertido a rabiar

- La trama podría haber dado más de si

- Algunos problemas técnicos, sobre todo cuando lo jugamos en la TV

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Acerca de Urko

Urko
Alumno y Prefecto de la casa Hufflepuff del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Simpatizante de la casa Stark y tributo del distrito 4. Mi elemento es el agua, y por ello, formo parte de Erudición. Próximo estudiante de la Escuela Xavier para Jóvenes Talentos. Seriéfilo, cinéfilo y amante de los videojuegos.

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